CABA no es una provincia, no es un municipio, no es la Capital Federal de antes de 1994. Es algo nuevo y único en la organización política argentina: una ciudad-estado autónoma con status constitucional especial. Entender CABA es entender uno de los nudos institucionales más complejos del federalismo argentino.
En el resto del sitio tratamos a CABA junto a las 23 provincias, como una jurisdicción más. Es una simplificación útil para dar un panorama general del país. Pero CABA tiene una naturaleza jurídica distinta que merece ser estudiada por sí misma.
Es la única jurisdicción argentina que no fue una provincia preexistente y que ganó autonomía recién con la reforma constitucional de 1994. Su Constitución se sancionó en 1996, hace apenas 30 años. Tiene tres millones de habitantes, genera aproximadamente el 25% del PBI nacional, y es sede del gobierno federal. Su régimen institucional combina elementos de provincia, de municipio y de "distrito federal" en una mezcla única.
Y todavía hoy, treinta años después, hay peleas jurisdiccionales sin resolver entre CABA y la Nación: justicia ordinaria, transporte, puerto, coparticipación. La autonomía está reconocida pero no está completa.
Estas 64 palabras del Art. 129 cambiaron todo. De ellas surge una nueva entidad política: ni provincia, ni municipio. Algo distinto. Este apartado intenta desarmar esa rareza y entender qué es, cómo funciona y por dónde van sus debates pendientes.
Antes de meternos en lo institucional, algunos datos para dimensionar el caso:
Si CABA fuera un país, con sus 3 millones de habitantes tendría una población similar a la de Uruguay o Mongolia. Su densidad poblacional (alrededor de 15.000 hab/km²) es comparable a la de Tokio o Hong Kong, y mucho mayor que la de cualquier provincia argentina.
Cada capítulo está pensado con la misma profundidad y el mismo rigor que las páginas educativas básicas del sitio, pero con un nivel de detalle, citas a fuentes oficiales y referencias jurisprudenciales que pertenecen al territorio del análisis especializado.
De pueblo colonial a Capital de la Confederación. La federalización de 1880 (Ley 1.029). La Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires. La reforma constitucional de 1994 y el nacimiento de la Ciudad Autónoma. La Constitución porteña de 1996.
Leer capítulo →Jefe de Gobierno, Vice, Jefe de Gabinete y los ministerios. La Legislatura unicameral (60 diputados, D'Hondt). El Poder Judicial porteño y el Tribunal Superior de Justicia. Los órganos de control: Defensoría del Pueblo, Auditoría, Procuración, Sindicatura.
Leer capítulo →Algo que pocos porteños saben usar: las comunas. Ley 1.777 de 2005. Las 15 comunas y sus barrios. La Junta Comunal de 7 miembros electos. Qué competencias tienen, qué deciden, qué les sigue faltando.
Leer capítulo →Cómo se financia la Ciudad. Los impuestos porteños: Ingresos Brutos, ABL, Patentes, Sellos. La AGIP. El conflicto histórico de la coparticipación porteña: decretos, fallos de la Corte y negociaciones recientes. El presupuesto en perspectiva.
Leer capítulo →La justicia ordinaria que sigue en manos de la Nación. La Policía de la Ciudad y la transferencia incompleta. El subte, los trenes y la jurisdicción compartida. El puerto, las riberas, Aeroparque. El estatus jurídico futuro de la Ciudad.
Leer capítulo →Los estudios en profundidad son una nueva línea de contenido del sitio. CABA es el primero, pero la idea es que cada cierto tiempo se sume un nuevo estudio profundo sobre una temática institucional argentina específica: una provincia, una región, una institución, un período histórico.
El criterio es siempre el mismo: tomar un tema que en el resto del sitio se trata de forma general, y desarrollarlo con la densidad, las citas y las referencias que merece. Sin nombres propios, sin grieta, con foco institucional.
Durante el período de prueba, todos los estudios son de acceso libre. Cuando el modelo premium se active, los lectores actuales tendrán acceso preferencial. Mientras tanto, si te interesa este formato, te invito a recorrer también el apartado de Historia institucional, que sigue la misma lógica editorial.